Descubren en La Plata un parásito único en el mundo dentro de otro parásito

Un hallazgo científico realizado en La Plata despertó el interés de la comunidad académica: en el Lago del Bosque, un equipo de investigadores identificó una nueva especie de parásito microscópico que vive dentro de otro parásito.
 
REGIÓN 09/04/2026

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Por: Lic. María Gabriela Vidal, especial para Capital 24

 

 

El descubrimiento, inédito a nivel mundial, fue llevado adelante por científicos de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP y CEPAVE encabezados por la Dra. María Clara Vercellini junto con el resto del equipo formado por Martín Acosta Albarracín, Macarena De Martino, Guadalupe Fontana, Marina Ibáñez Shimabukuro, Melisa Moncada y Martín Miguel Montes.

 

La nueva especie fue denominada Glugea pygidiopsis y pertenece al grupo de los microsporidios. Se trata de un organismo que infecta a otro parásito —del género Pygidiopsis— que, a su vez, habita en peces de agua dulce, configurando un fenómeno poco frecuente conocido como hiperparasitismo.

 

El hallazgo se produjo durante investigaciones conjuntas con el Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE), organismo de triple dependencia entre el CONICET, la CIC y la UNLP.

 

Un hallazgo que llevó años

 

El descubrimiento no fue casual, sino el resultado de años de trabajo sostenido. La investigadora —integrante del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores— explicó que todo comenzó en el marco de muestreos estacionales en el Lago del Bosque.

 

“Nosotros realizábamos monitoreos periódicos de parásitos en peces de agua dulce. En ese contexto, yo también estaba desarrollando mi tesis doctoral en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP y probando compuestos con efecto antiparasitario”, detalló Vercellini.

 

Durante esos estudios, el equipo identificó metacercarias —formas larvales de parásitos del grupo de los trematodos— que ya eran conocidas. Sin embargo, algo llamó la atención: “Empezamos a ver estructuras oscuras, inusuales. Cuando las observamos al microscopio, encontramos microorganismos aún más pequeños dentro de ese parásito. Era algo muy raro”.

 

A partir de allí comenzó un proceso de investigación que se extendió durante varios años. Primero, mediante microscopía óptica, pudieron determinar que se trataba de microsporidios, un tipo de hongo parásito. Luego avanzaron con análisis moleculares y estudios morfológicos.

 

“Sabíamos que existían microsporidios en distintas partes del mundo, incluso del género Glugea, pero cuando analizamos el material genético vimos que no coincidía con ninguna especie registrada. Ahí empezó todo el proceso de confirmación”, explicó la investigadora.

 

La clave estuvo en un enfoque de parasitología integrativa, que combina análisis genéticos, morfológicos y ecológicos. El estudio comenzó a gestarse en 2022 y fue finalmente publicado en 2026, tras completar todas las etapas de validación científica.

 

Otro dato clave es su baja prevalencia. “Es una especie muy poco frecuente. Eso también influye en que no haya sido registrada previamente, a pesar de que probablemente siempre estuvo en el ambiente”, señaló.

 

El hallazgo se produjo en peces conocidos como “madrecitas”, especies muy comunes en la región pampeana, Brasil y Uruguay, lo que refuerza la idea de que incluso en entornos cotidianos aún pueden encontrarse fenómenos biológicos desconocidos.

 

¿Existe riesgo para las personas?

 

Ante la consulta sobre posibles riesgos para quienes frecuentan el Lago del Bosque, la investigadora llevó tranquilidad, aunque introdujo algunas precisiones.

 

“El hallazgo fue completamente azaroso. No había un brote ni peces enfermos; eran ejemplares aparentemente sanos”, explicó. Sin embargo, lo más relevante es lo que observaron dentro de los parásitos: “Encontramos que estos microsporidios estaban destruyendo las metacercarias desde adentro”.

 

Estas metacercarias pertenecen a un grupo de parásitos con potencial zoonótico —es decir, que podrían transmitirse a humanos en determinadas condiciones—. En ese sentido, el descubrimiento abre una hipótesis prometedora: los microsporidios podrían actuar como reguladores naturales.

 

“Lo importante es entender que el riesgo no está en este nuevo microorganismo. Este tipo de relaciones es común en los ecosistemas acuáticos y no representa un peligro directo para las personas”, aclaró.

 

Además, señaló que los peces donde se detectó el fenómeno no son de consumo habitual. “Forman parte de la cadena trófica. Son alimento de otros peces más grandes o de aves”.

 

No obstante, mencionó un escenario poco probable: “Si una persona pesca un pez que se alimentó de estos organismos y no lo cocina adecuadamente, podría existir algún riesgo. Pero no es algo frecuente ni alarmante”.

 

Un indicador del estado del ambiente

 

Lejos de ser una señal negativa, la presencia de estos organismos habla de la riqueza del ecosistema.

 

“Los parásitos suelen tener una connotación negativa, pero en realidad son parte de la biodiversidad. Y cuanto más diversidad hay, mejor es el estado del ambiente”, explicó la especialista.

 

En este sentido, destacó que el Lago del Bosque presenta una gran variedad de especies, incluso en un entorno muy intervenido.

 

“Es impresionante la diversidad que encontramos. De hecho, los parásitos funcionan como indicadores biológicos del estado de los cuerpos de agua”, afirmó Vercellini.

 

El hecho de haber identificado una nueva especie en un lugar tan estudiado refuerza esa idea: aún en espacios cotidianos, la ciencia sigue encontrando lo desconocido.

 

Lo que viene

 

El equipo planea continuar con los estudios y ampliar el monitoreo a otras especies.

 

“Vamos a seguir investigando para comprender mejor estas relaciones”, adelantó la investigadora.

 

Finalmente, Vercellini destacó el valor del trabajo colectivo y el rol de la universidad pública.

 

En un contexto en el que las universidades nacionales reclaman por la efectiva implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, la especialista también se refirió a las condiciones en las que se desarrolla la investigación científica en el país.

 

“Este tipo de investigaciones requieren equipos interdisciplinarios y muchas veces se sostienen con esfuerzo. Con mayor apoyo, podrían crecer muchísimo más”, concluyó.

 

En un lago cotidiano, entre peces pequeños y estudios silenciosos, la ciencia volvió a demostrar que todavía hay mundos por descubrir, incluso, donde creemos conocerlo todo.

 

 

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