
Marcha por Rocío Alvarito: el acusado dijo que discutieron y ella “se arrojó” al vacío

Al ser indagado en el fuero penal de 7 y 56, el acusado Marcos Ariel García reconoció ante el fiscal de La Plata, Álvaro Garganta, haber tenido una discusión verbal de pareja con Rocío Aylén Alvarito (26). Pero negó ser responsable de su muerte. La joven cayó el jueves pasado desde un segundo piso de un edificio en Diagonal 76, 47 y 22, en el barrio La Loma.
El imputado se presentó ante el fiscal con uno de los estudios jurídicos más cotizados de La Plata. El de Alfredo Gascón y Miguel Ángel Molina. Sabe que todas las sospechas conducen a él. El delito que le endilgan, el de homicidio agravado, tiene una pena única: la de reclusión perpetua.
Tras la declaración de García, la familia de la víctima se expresó en redes sociales. Anunció que harán una marcha en su memoria y en reclamo de justicia.
La reacción sobrevino por el contenido de la indagatoria. El acusado dijo que Rocío se arrojó del balcón por decisión propia. También afirmó que él procuró “evitarlo”.
Desde el inicio, el fiscal Garganta encuadró la causa como un homicidio en contexto de violencia de género, femicidio. En la indagatoria, Marcos García se quebró, lloró y dijo que llevaba más de 30 horas sin dormir ni comer. Aseguró que su intención era volver a declarar y que en ese momento no estaba en las debidas condiciones anímicas. Así quedó asentado en el acta.
La versión del acusado esgrime que en medio de esa disputa “verbal”, él trató de impedir que Rocío se arrojara desde el segundo piso. García dijo que fue en ese instante que ella lo “empujó” y luego cayó al vacío. También aseveró que enseguida salió a pedir ayuda en el edificio. Que lo hizo a los gritos. Y que solicitó que se diera aviso a la policía.
Los letrados que lo asisten dieron otros detalles. Manifestaron que su cliente no tiene antecedentes y menos de denuncias por violencia de género. En cuanto a posibles lesiones, remarcaron que el cuerpo médico forense no verificó heridas o contusiones que hubiera recibido la víctima por parte del imputado.
Durante este fin de semana, el fiscal sumó declaraciones de varios vecinos y allegados; del personal policial que intervino al llegar al lugar y los paramédicos del SAME que asistieron a la víctima y la derivaron al Hospital Rossi, donde falleció.
En tanto, la familia y las amigas de Rocío crearon una cuenta en Instagram donde repusieron la indagatoria del acusado y revelaron un trasfondo de violencia en la pareja.
En @justiciaxrocioalvarito publicaron “Él dice que Rocío se tiró. Esa es la versión. Nosotras decimos que no alcanza, porque una muerte no se explica sin contexto. Llamarlo abandono de persona no alcanza. Llamarlo privación ilegítima de la libertad tampoco lo explica. Rocío murió. Y ninguna de esas palabras responde cómo, por qué ni en qué contexto”.
En otro tramo del mensaje expresaron: “Exigimos que se investigue con perspectiva de género, porque hay pruebas que muestran una relación marcada por control y violencia, porque la historia no puede contarse sin ese contexto. La historia está incompleta y la verdad todavía no salió“.
Ante ese escenario, la familia anunció para este jueves, cuando se cumpla una semana de la trágica muerte de Rocío, una movilización en reclamo de justicia: “su muerte no puede ni debe quedar en el silencio”, exclamaron en la convocatoria.
La cita será a las 17:00 del jueves 5 de febrero, frente al fuero penal de calles 7, 56 y 57. Aunque a esa hora, el edificio donde funcionó la histórica “Vialidad Provincial” suele estar con escaso movimiento. Con poca o nula presencia de funcionarios judiciales. Fiscales y magistrados cumplen a rajatabla el cese del horario judicial a las 14:00.
No obstante, el llamado a la movilización es contundente y necesario: “Marchamos porque Rocío tenía una vida, una historia, una familia y sueños. Marchamos porque nadie merece morir así. Marchamos porque la justicia necesita de nuestra voz colectiva. Pedimos que se acerquen, que acompañen y que difundan. Que seamos muchos, que seamos fuertes, que seamos la voz de Rocío”.
La fiscalía acreditó hasta el momento que el fatídico episodio se habría producido durante una violenta pelea de pareja. Dentro del departamento solo se encontraban la víctima y su novio M.A.G.
En el expediente, un vecino declaró haber escuchado gritos y una fuerte discusión proveniente del departamento minutos antes de la caída. Contra ese relato es que el acusado tuvo que dar aunque sea una primigenia explicación. Dijo lo del “empujón”. Por su parte, el fiscal consideró contundente el testimonio del vecino y lo llevó a pedir la detención del imputado.
A esta altura se aguardan el resultado de pericias complementarias. Una adicional histopatológica a la autopsia y además otras pericias en el lugar junto al relevamiento de cámaras vecinales y de seguridad. En el interior del inmueble, los resultados de los estudios criminológicos serán decisivos.
La hipótesis principal que maneja el fiscal es que durante la madrugada del jueves, Alvarito pidió ayuda, intentó abandonar el departamento y su pareja se lo impidió. Desesperada, intentó escapar por el balcón, una maniobra que le costó la vida.
Con esa tesitura, la causa seguiría calificada como homicidio agravado por violencia de género, con pena máxima de prisión perpetua, en expectativa. En cambio, si la defensa logra torcer el rumbo de la pesquisa, con un encuadre de abandono de persona seguido de muerte, de acuerdo a lo declarado por el acusado, la pena para ese delito es de 5 a 15 años de prisión.
Garcia seguía detenido hasta ayer en la Comisaría Cuarta de La Plata, de Diagonal 73 y 22, a pocas cuadras de la trágica escena del hecho. En dos semanas, el fiscal Garganta deberá resolver su situación procesal. Si pide su prisión preventiva, el acusado será trasladado a una unidad penitenciaria hasta el juicio oral.
El fiscal logró reconstruir que Alvarito y García estaban juntos desde hacía ocho meses. Ella tenía proyectos. Quería ser mamá. Y estaba pensando en unas vacaciones. Una amiga contó que el imputado había obligado a la joven a cerrar sus redes sociales y dejar un gimnasio. También a renunciar a un trabajo de cajera en una carnicería cercana a su domicilio, en el barrio La Loma. Lo definieron como “muy celoso”.
Del imputado se dio a conocer que posee una empresa que realiza mantenimientos de pisos de madera. Y que en los últimos días, Alvarito estaba trabajando para él. Esas versiones, hipótesis que están siendo trabajadas por la fiscalía, darían cuenta de una dependencia doble: social y económica. Esos condimentos, para los investigadores, seguro tuvieron que ver con el fatal desenlace.





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