
Deudas en La Plata: cuando el crédito empieza a reemplazar al salario
La Plata ya tiene un lugar específico para recibir a personas que no saben cómo salir de sus deudas. Eso, por sí solo, dice algo del momento económico.
La Universidad Popular Alejandro Korn y la Asociación Consumidores Responsables pusieron en marcha un espacio gratuito para quienes atraviesan problemas con tarjetas, préstamos, financieras, billeteras, embargos o agencias de cobranza. La atención presencial será los miércoles de 14 a 16 en 49 entre 9 y 10, y también habrá consultas por WhatsApp y correo electrónico.
El servicio es pequeño. El problema que intenta atender, no tanto.
En el sistema financiero argentino creció con fuerza el uso de proveedores no bancarios de crédito.
El último informe del Banco Central mostró que en febrero de 2026 había 12,1 millones de personas con financiamiento otorgado por este tipo de entidades, un 5% más que seis meses antes. Sólo el universo fintech superaba los 7 millones de clientes.
La deuda promedio por persona rondaba $1,1 millones. Pero el dato más delicado aparece en la mora: la irregularidad total de la cartera llegó al 26,9%, casi diez puntos por encima de agosto de 2025. En préstamos personales subió al 34,1%.
Eso no significa que uno de cada tres vecinos de La Plata esté en mora. El BCRA no publica esa desagregación territorial. Sí muestra el escenario en el que aparece la nueva asesoría: más personas tomando crédito y una porción creciente con dificultades para devolverlo.
Cuando la deuda empieza a pagar la vida cotidiana
En el Gran La Plata ya hay señales más concretas. Un relevamiento realizado por la Unión de Trabajadores de la Tierra y el Centro de Estudios de la Tierra entre 340 familias productoras del cinturón hortícola platense encontró que el 92,3% tenía alguna deuda o crédito pendiente.
No es una muestra de todos los hogares de la región. Pero sí muestra lo que ocurre dentro de uno de sus sectores productivos más importantes.
El dato fuerte no era solamente cuánto debían.
Era para qué.
El estudio detectó créditos destinados a sostener la producción, comprar insumos y cubrir gastos cotidianos. También apareció algo más delicado: familias que tomaban deuda nueva para pagar deuda anterior.
Ahí cambia el sentido del crédito.
Deja de ser una herramienta para adelantar una compra o financiar una inversión y empieza a ocupar el lugar que antes tenía el ingreso corriente.
Si el salario, la jubilación o la facturación no alcanzan, aparece la tarjeta. Después el préstamo. Después la refinanciación.
Y si tampoco alcanza para pagar la cuota siguiente, empieza la rueda.
El nuevo espacio de asesoramiento platense apunta justamente a ese punto: personas que ya no discuten sólo cuánto deben, sino cómo salir de una deuda que empezó a mezclarse con los gastos de todos los meses.
Embargos, intereses elevados, intimaciones y llamados reiterados de estudios de cobranza suelen aparecer cuando el problema ya pasó de una compra financiada a una situación difícil de ordenar.
La frontera aparece cuando la cuota deja de convivir con el resto de los gastos y empieza a desplazarlos.
Ahora falta el dato local: cuántas consultas llegan por semana, qué acreedores aparecen más, cuánto deben quienes piden ayuda, cuántas personas ya refinanciaron varias veces y qué originó esas obligaciones.
Eso permitirá saber si el endeudamiento regional sigue vinculado principalmente al consumo o si cada vez aparece más asociado a comida, servicios, medicamentos, alquiler y pago de cuotas anteriores.
El BCRA muestra además que los proveedores no financieros cobraban en febrero tasas nominales anuales que rondaban el 144% para préstamos personales y 87% para tarjetas emitidas fuera del sistema bancario tradicional.
Salir de una deuda se vuelve mucho más difícil cuando el ingreso ya viene atrasado y el costo financiero corre por delante.
Por eso el problema no puede reducirse a educación financiera.
Una persona puede entender perfectamente cuánto cuesta un préstamo y aun así necesitarlo porque la cuenta del mes no cierra.
Una tarjeta puede financiar una compra. Un préstamo puede resolver una emergencia.
El problema aparece cuando el crédito se vuelve necesario para pagar comida, luz o la deuda del mes anterior. Ahí ya no hablamos sólo de finanzas personales.
Hablamos del ingreso que falta.
















