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title: "Quinteros de La Plata descartan verduras por falta de ventas y bajos precios"
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description: "En algunos establecimientos, parte de la acelga, la espinaca y la lechuga queda sin cosechar o se destina a los animales. Los precios recibidos en origen dificultan recuperar los gastos, mientras la primavera acelera los cultivos y aumenta la oferta."
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date_published: "2026-10-08T10:02:00-03:00"
date_modified: "2026-10-08T10:03:51-03:00"
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# Quinteros de La Plata descartan verduras por falta de ventas y bajos precios

![NOTA 2](/download/multimedia.normal.820bb76be1545588.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)En algunas quintas de La Plata, la verdura está lista, pero levantarla no resulta conveniente. Parte de la cosecha queda en el terreno, se utiliza para alimentar animales o se elimina para volver a sembrar. Las dificultades para vender y los bajos precios en origen llevan a perder cultivos que ya demandaron trabajo e inversión.

El problema se describe desde julio y afecta especialmente a las verduras de hoja. Acelga, espinaca y lechuga aparecen entre los cultivos con dificultades de comercialización, junto con otras hortalizas como brócoli, coliflor y puerro. Su condición perecedera deja poco tiempo para encontrar una salida: esperar puede significar una pérdida de calidad y menores posibilidades de venta.

Antes de llegar al mercado, la producción todavía exige gastos. Hay que cosechar, acondicionar, cargar y transportar. Cuando el dinero que se espera recibir no alcanza para afrontar esas tareas, enviar la mercadería puede agravar la pérdida.

Por eso, el descarte no responde solamente a la ausencia de compradores. También ocurre cuando hay una oferta de compra, pero el precio es insuficiente para justificar el trabajo que falta. El cultivo tiene valor como alimento, aunque su venta no permita recuperar lo invertido.

La primavera suma presión. Las temperaturas más altas aceleran el crecimiento de las plantas y acortan los ciclos. Más verdura queda disponible al mismo tiempo, mientras las ventas no acompañan ese aumento, de acuerdo con las dificultades descriptas en el sector.

Para los quinteros afectados, una mayor cosecha no se traduce necesariamente en mejores ingresos. Si la mercadería se acumula y el precio baja, aumenta la cantidad que debe colocarse con rapidez para evitar que se pierda.

Los testimonios disponibles describen situaciones de determinados establecimientos. No permiten calcular qué proporción de las verduras se descarta en toda la región. Tampoco hay una medición independiente que respalde la extensión de los porcentajes mencionados en algunos campos al conjunto del cinturón hortícola.

Esa falta de datos no borra las pérdidas, pero obliga a distinguir las experiencias particulares de un balance general. Las condiciones pueden variar según el cultivo, el momento de cosecha y las posibilidades de comercialización de cada productor.

Una cosecha que no paga la siguiente

Cuando una verdura está lista para vender, buena parte del gasto ya se hizo. Preparar el suelo, sembrar, regar y mantener el cultivo requiere recursos antes de saber cuánto se cobrará. La cosecha debería permitir recuperar ese esfuerzo y sostener el próximo ciclo.

Si la venta deja poco dinero o no se concreta, volver a producir exige afrontar nuevos gastos con una pérdida anterior. Remover un cultivo para comenzar otra siembra permite continuar trabajando, pero no devuelve lo que quedó en el campo.

La dificultad también alcanza a las tareas que dependen de esa producción. Cosecha, acondicionamiento, transporte y comercialización forman parte de una actividad con fuerte presencia en La Plata.

El Relevamiento Florihortícola Platense 2025 ubica en casi 2.300 las explotaciones destinadas a producciones florihortícolas, frutícolas o de vivero. En conjunto, ocupan 4.922 hectáreas y generan trabajo para más de 6.200 personas.

La producción anual estimada, sin contar las flores, alcanza las 95.955 toneladas. El 89,5% corresponde a hortalizas. Son cifras que muestran la escala del entramado productivo, aunque no permiten medir las pérdidas actuales por falta de ventas.

Entre la quinta y la verdulería aparece otra parte de la discusión. El precio que recibe el productor y el que paga el consumidor corresponden a etapas diferentes. En el recorrido intervienen transporte, descarga, manipulación y gastos comerciales, además de posibles pérdidas de mercadería.

La diferencia entre ambos valores merece ser examinada, pero no equivale por sí sola a la ganancia de un intermediario o un comerciante. Para establecer cómo se distribuye el ingreso hace falta comparar el mismo producto, en cantidades y condiciones equivalentes, y conocer los costos de cada etapa.

Mientras tanto, la verdura puede seguir disponible en los comercios y, al mismo tiempo, quedar sin vender en algunas quintas. Para quien produce, el problema inmediato es cuánto recibirá y si ese ingreso alcanza para sacar la cosecha del campo.

En los establecimientos afectados, esa cuenta define qué se levanta y qué se pierde.

El trabajo continúa, pero la siguiente siembra empieza sin haber recuperado todo lo invertido en la anterior.

Caminos rurales: otra dificultad para sacar la cosecha

Un reclamo publicado en agosto puso el foco en el deterioro de los caminos rurales del área productiva platense y en las dificultades para trasladar alimentos frescos.

La advertencia vinculó las demoras en la salida de la mercadería con pérdidas de productos perecederos. También señaló problemas para el acceso de ambulancias y patrulleros, y planteó la necesidad de mantenimiento e infraestructura.

Se trata de un antecedente distinto del descarte por falta de ventas. En un caso, la dificultad es encontrar una operación que permita recuperar los gastos. En el otro, es trasladar la producción a tiempo y en buenas condiciones.

El reclamo incluyó una propuesta para desarrollar alternativas de procesamiento y aprovechar parte de los excedentes. Su puesta en marcha requeriría instalaciones, inversión y una evaluación de los productos que podrían tener ese destino.

Los caminos forman parte del recorrido comercial de las hortalizas. Una cosecha necesita compradores, pero también condiciones para llegar hasta ellos antes de perder calidad.

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